La Coordinación de Parentalidad según Silvia Landa

Recientemente he leído una noticia en la que se mencionaba que un juez había obligado a una pareja a acudir a un mediador para resolver un conflicto familiar que se encontraba judicializado. Si bien, de lo narrado se desprende que en realidad no nos encontrábamos ante la figura del mediador sino de un coordinador de parentalidad.

Como aún no es conocida he decidido ocuparme de ello en este post, distinguiendo la figura de otras, exponiendo, a mi juicio, las principales ventajas y desventajas que presenta, concluyendo con unas breves conclusiones.

¿QUÉ ES LA COORDINACIÓN DE PARENTALIDAD?

Existen distintas definiciones de esta figura, siendo que he seleccionado las siguientes:

El AFCC (Asociation of Families and Conciliation Court) define en sus Directrices así la Coordinación de Parentalidad (en lo sucesivo, CoPa):

«Es un proceso alternativo de resolución de disputas centrado en el menor, en el que un profesional de la salud mental o del ámbito judicial con formación y experiencia en mediación asiste a padres con alta conflictividad con el fin de implementar el plan de parentalidad. De esta manera se facilita la resolución de disputas ayudando a los padres en los temas relacionados con los hijos, con una mejora de la comunicación entre los padres y la reducción de la exposición de los hijos a los conflictos inter-parentales. Y con el consentimiento de los padres o tutores y/o del juzgado, puede tomar decisiones dentro del alcance de la sentencia o contrato de designación del coordinador de parentalidad». (2005).

Debra K Carter: «La coordinación de parentalidad es una nueva intervención, centrada en el menor, para padres divorciados o separados con hijos que se encuentran en riesgo, producido por la exposición a los conflictos presentes entre sus padres, inmersos en el proceso de divorcio». (2012).

Se recoge asimismo la definición elaborada por la magistrada Dª. Carla Paola Arias, titular del juzgado de primera instancia nº 8 de Sabadell (Cataluña), donde se llevó a cabo un proyecto piloto[1]«Servicio de seguimiento intensivo para ayudar a los progenitores y familiares separados y con alto grado de conflictividad a establecer y mantener relaciones sanas que posibiliten el desarrollo del menor. Está dirigido especialmente a aquellos padres y familiares que tienen dificultades para formular y/o implantar un plan de parentalidad (decidido de mutuo acuerdo o por un tribunal) que asegure los intereses y el bienestar de los hijos».

El objetivo es incrementar la cooperación entre los padres (o entre éstos y otros parientes), minimizando el conflicto y los factores de riesgo asociados a una separación de alto grado de litigiosidad.

[1] Memoria del Servicio de Coordinación de Parentalidad en el partido judicial de Sabadell, realizada por Logos Media. Barcelona, 12 de noviembre de 2014.

DIFERENCIAS CON OTROS SERVICIOS O PROFESIONALES

Mediación:

Se diferencia de la figura de mediación, que persigue alcanzar un acuerdo poniendo fin al proceso judicial[1]. La finalidad de la CoPa no es tanto que lleguen a un acuerdo como la normalización de las relaciones entre progenitores (u otros parientes), de modo que los hijos no tengan que sufrir las consecuencias de sus desavenencias[2].

Igualmente otras dos notas diferenciadoras son que la mediación familiar se apoya en la confidencialidad del proceso y en la voluntariedad de las partes, cuestiones que no se dan en la CoPa.

Equipos Psico-sociales:

En el ámbito de la Jurisdicción de Familia, los jueces recaban informes al equipo psico-social en procedimientos de divorcio, separación de progenitores, procedimientos de protección de menores, etc., para asesorar, desde el principio del mejor interés del menor, respecto a las medidas a decidir judicialmente que afecten a los menores; alternativas de convivencia (guarda y custodia), sistema de comunicación y estancias con el progenitor que no conviva, etc.

Se diferencia del CoPa ya que la función de aquellos es básicamente una labor de evaluación pericial, que en algunos casos incluye seguimiento en base a coordinaciones y entrevistas puntuales.

Punto de Encuentro Familiar (PEF):

Se diferencia del servicio prestado por el PEF[3], que es un espacio neutral idóneo para favorecer el derecho fundamental del niño/a a mantener las relaciones con sus familias, cuando en una situación de separación y/o divorcio o acogimiento familiar, o en otros supuestos de interrupción de la convivencia familiar, el derecho de visita se ve interrumpido o es de cumplimiento difícil o conflictivo. El régimen de visitas ha de estar impuesto por resolución judicial.

En el caso de La Rioja los PEF aparecen regulados a través del Decreto 2/2007, de 26 de enero[4]. El mismo fija el concepto de PEF, sus principios básicos de actuación y sus objetivos resaltando, en todo caso, su utilización con carácter excepcional y transitorio respecto de las vías normales de relación del menor con sus progenitores o familiares, acorde, además, con el principio de intervención subsidiaria de la acción administrativa en cuestiones de Derecho de Familia.

[1]https://www.larioja.org/justicia/es/servicio-mediacion/destacados/servicio-mediacion-intrajudicial

[2] Memoria del Servicio de Coordinación de Parentalidad en el partido judicial de Sabadell.

[3] https://puntodeencuentrofamiliar.larioja.org/

[4] BOR nº 14, de 30 de enero de 2007.

Aunque su función es muy relevante se aprecia una falta de intervención activa que permita, cuando cesa su intervención, que la familia pueda cumplir un determinado régimen de visitas o custodia que no genere sufrimiento a los menores, mejorando la calidad de la relación paterno filial.

Terapia familiar:

En este punto venimos a citar a la Audiencia Provincial de Barcelona (Sección 18ª), en Auto núm. 549/2018 de 5 octubre,[1] en un asunto sobre sobre régimen de visitas de abuelos donde se diferencian precisamente ambas figuras:

“F.J.1º: Hemos de diferenciar claramente de qué hablamos cuando nos referimos a la terapia familiar o al coordinador de parentalidad.

La terapia familiar, como su propio nombre indica, es una disciplina terapéutica dirigida al abordaje y tratamiento de los conflictos familiares, bien a través de la psicoterapia, ejercida exclusivamente por psicólogos, de la terapia psicoeducativa o pedagógica para inducir a cambios conductuales a través de la educación y la mejora de habilidades emocionales para las relaciones entre los miembros de la unidad familiar. Se dirige al tratamiento de estos trastornos emocionales subyacentes, para mejorar la comunicación y resolver los conflictos, de manera que en las sesiones participen el conjunto de miembros de la familiar o únicamente los más predispuestos a participar. La terapia así entendida resulta útil tanto para resolución de los problemas del grupo familiar como los individuales de aluno de los miembros, y sirve para resolver desde problemas de convivencia a situaciones de ausencia de comunicación, relaciones distorsionadas o interacciones en vínculos fracturados o violentos.

Esa acción terapéutica que trata de ayudar a superar el sufrimiento psicológico que presentan uno o algunos de los miembros de la familiar, no está en absoluto presente en el caso de la figura del coordinador parental cuya finalidad no es otra que la de un auxiliar o colaborador con el juez, ante la situación de conflicto, en la implantación efectiva de las medidas acordadas por éste, con facultades de gestión del conflicto, de mediación, de reconducción de la familia hacia la normalización de la nueva situación en un clima pacífico que permita que en un tiempo razonable la familia acepte las nuevas pautas y sea capaz de autogestionarlas.

Aunque en algunos casos el coordinador puede tomar decisiones vinculantes para la familia, es más una figura transversal con capacidad para cumplir diferentes roles y por ello debe tener una formación en técnicas de la mediación, terapéuticas y de trabajo social, pero no actuar como ellos. La función del Coordinador Parental es asesorar a los progenitores sobre las necesidades de sus hijos y, ayudarlos en la toma de decisiones consensuadas, pero en absoluto abordar los posibles trastornos ni entrar en la intimidad de las personas afectadas sino únicamente en aquello que incide en el aspecto relacional, buscando la resolución del conflicto”.

[1](JUR 2018\289477). Jurisdicción: Civil. Recurso de Apelación nº 338/2018. Ponente: Ana Mª García Esquius.

Centro de Apoyo a la Familia de La Rioja (CAF)[1]:

Es un dispositivo autonómico de carácter público, polivalente y especializado, que ofrece un espacio de prevención y apoyo a las familias riojanas, para ayudarles a afrontar sus dificultades, partiendo de un marco de respeto mutuo, confianza, confidencialidad y voluntariedad.

Ofrece a la familia, una serie de servicios (información, orientación y asesoramiento social, psicológico y jurídico) cuya interconexión y coordinación proporciona a la familia una atención integral globalizada.

La principal diferencia es que trabajan más en la prevención frente al CoPa que lo hace sobre una situación de conflicto alto y básicamente cronificado.

Servicios sociales:

Los Servicios Sociales atienden a familias que presentan dificultades en diferentes ámbitos (personal, relacional, económico, social, laboral, etc.) que están incidiendo y condicionando el desarrollo de los menores.

En algunas de estas familias esas dificultades han originado la apertura de expediente de protección por parte del Servicio de Menores con una Resolución declarativa de Riesgo o Desamparo, de lo que se ocupa el Servicio de Protección de Menores, Familia y Mujer, en el caso de La Rioja[2].

Se diferencia del CoPa ya que la intervención es bien diferente. El CoPa es un auxiliar del juez, que ayuda a las familias en situación de conflicto constante y que acuden a la jurisdicción para tratar de solventarlo de forma reiterada y en muchas ocasiones infructuosas.

Por resumir, con el CoPa se trata, en definitiva, de cubrir la carencia que presentan en la actualidad la gama de servicios públicos y no públicos destinados tradicionalmente a los Juzgados de Familia.

Los servicios de que disponen los Juzgados (Equipos Psico-sociales, Mediación, Punto de Encuentro Familiar, Servicios Sociales, etc,…) cumplen una labor profesional muy valiosa para un gran número de familias. Sin embargo, para estas otras familias que presentan una conflictividad tan cronificada, no son suficientes.

Es necesaria una función más intensiva, integral, de seguimiento y de coordinación entre profesionales. Una actuación orientada a que los padres puedan funcionar en coparentalidad efectiva en beneficio de los hijos, incorporando habilidades psicoeducativas y en consenso parental.

[1] https://centrodeapoyoalafamilia.larioja.org

[2]https://www.larioja.org/servicios-sociales/es/infancia/programas-apoyo-medidas-proteccion

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA FIGURA DEL COORDINADOR DE PARENTALIDAD

Ventajas:

1.- La principal es que puede ser acordada de oficio por el juez, quieran las partes o no, con lo que se evita el requisito de la voluntariedad propio de la mediación[1], que ha lastrado su despegue en España.

El apoyo de la intervención del CoPa no ha de ser voluntaria y consensuada con la familia se encuentra en el artículo 158.4 del Código Civil (en lo sucesivo, CC) y con refuerzo en las multas coercitivas previstas en el art. 776 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Sobre esta cuestión nos remitimos a la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Sala de lo Civil y Penal, Sec. 1ª, nº 11/2015, de 26 de febrero[2] y al Auto del juzgado de primera instancia nº 5 de Málaga, nº 36/2017 de 31 enero[3].

2.- El carácter directivo que hace que tenga una actitud muy activa, pudiendo intervenir con las partes, con los hijo/as y con terceros (familiares, centros escolares, centros sanitarios, etc…). Puede ofrecer sugerencias, hacer un informe al juzgado, con una propuesta y en su caso, tomando decisiones.  Todo ello queda fuera del ámbito de la mediación familiar. El mediador carece de poder (con la excepción de que dirige el proceso) y trabaja con los intereses de las partes para alcanzar un acuerdo.

3.- No existe obstáculo legal para que pueda trabajar con familias donde existe una situación de violencia de género. Por el contrario, está expresamente vedada en el caso de la mediación[4], cuestión que no parece muy lógica, a mi entender. Algunos autores justifican la diferencia en que mientras que en mediación se persigue el acuerdo entre los progenitores, en la CoPa se trabaja en beneficio de los menores.

4.- Ayuda y asesoramiento continuado a los padres. El CoPa trabaja con los progenitores de forma dinámica y prolongada en el tiempo, emitiendo informes al juzgado, con la periodicidad exigida por el juzgador.

5.- Contribuye a reducir las denuncias y las constantes comparecencias en Comisarías, en el Punto de Encuentro Familiar y en los Juzgados. Así las cosas, disminuye la litigiosidad e incrementa la calidad de la Justicia y la satisfacción de los operadores jurídicos[5].

6.- El objetivo principal de esta figura es la protección de los hijos/as que, como consecuencia de un conflicto entre sus progenitores, se ven afectados negativamente o se encuentran en riesgo psicológico.

7.- Reduce el coste emocional en el que están inmersos los progenitores, consecuencia de verse atrapados en un conflicto del que no han sabido salir previamente.

Desventajas:

1.- El coste económico: en principio el coste de la intervención del CoPa es asumido por las familias, y ésta no es una cuestión baladí. El pago se hace en la proporción señalada por el juez en resolución judicial y en su defecto, cada parte abona el 50%.

De ser considerado como un perito (cuestión discutida por la doctrina) y, por tanto, poder repercutir su coste en las partes, se podría dar lugar a situaciones injustas en las que la conflictividad o incumplimientos vienen provocados solo por una de las partes y, pese a ello, se haría recaer sus honorarios, ya sea a partes iguales o de forma proporcional, en ambas partes. Es más, si quien genera la conflictividad tiene el beneficio de justicia gratuita, no tendría que abonar nada y la otra parte, que realmente es más cumplidora, se vería abocada a hacer frente a un gasto que no ha generado[6].

Otros servicios, sin embargo, son gratuitos, dígase Equipos Psico-Sociales, Puntos de Encuentro Familiar, Centro de Atención a Familias, Servicio de Mediación Intrajudicial, etc…

2.- La limitación de la confidencialidad puede generar resistencias en las partes, sobre todo si no acuden al CoPa de forma voluntaria, sino impuesta por el juez. Es más difícil generar confianza en el proceso y en el propio profesional, si saben que lo que expongan puede posteriormente ser recogido en un informe, en una propuesta, etc…y quizás perjudicarles.

3.- La falta de normativa específica sobre la figura puede generar muchas dudas sobre la propia figura, naturaleza jurídica (perito o auxiliar del juez), formación, experiencia, responsabilidades, funciones, momento de intervención (procesos de ejecución o también en juicios declarativos), materias (cuestiones personales o también patrimoniales), etc… [7]. No obstante, la esencia y fundamentos jurídicos de esta figura la podemos encontrar en los arts. 39 de la Constitución Española, art. 2.5 de la Ley Orgánica de Protección del Menor y en los arts. 91, 92 y 158 CC.

4.- Más que desventaja propiamente, una crítica de un sector de la doctrina es el hecho de que las funciones del CoPa puedan suponer una delegación de funciones de la autoridad judicial, al tomar decisiones[8], habida cuenta que la “función jurisdiccional no es delegable[9]”.

[1] Art. 6 de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles.

[2] (RJ 2015\1236). Recurso 102/2014. Ponente: María Eugenia Alegret Burgues.

[3] (JUR\2017\32628). Procedimiento 1261/2016. Ponente: José Luis Utrera Gutiérrez.

[4] Art. 44.5 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en el que se adiciona un art. 87 ter en la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial : “En todos estos casos está vedada la mediación”.

[5] PEDRO-LUIS VIGUER SOLER, Magistrado-Juez Decano de los Juzgados de Valencia: “El Coordinador Parental en los Juzgados de Familia: Una figura imprescindible en conflictos de familia cronificados”.

[6] ÁNGEL LUIS CAMPO IZQUIERDO: “Dudas sobre el Coordinación de Parentalidad”.https://elderecho.com/dudas-sobre-el-coordinador-de-parentalidad

[7] ÁNGEL LUIS CAMPO IZQUIERDO: “Dudas sobre el Coordinación de Parentalidad”.

[8] ÁNGEL LUIS CAMPO IZQUIERDO: “Dudas sobre el Coordinación de Parentalidad”.

[9] Art. 117.3 de la Constitución Española: “El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los Juzgados y Tribunales determinados por las leyes, según las normas de competencia y procedimiento que las mismas establezcan”. 

CONCLUSIONES

Algunas Comunidades Autónomas ya han regulado esta figura a través de las correspondientes leyes autonómicas, si bien son las menos todavía. Estoy segura que tarde o temprano llegará y se implantará en todo el territorio nacional para ayudar a las familias que han hecho crónico su conflicto familiar, y que precisan de la ayuda de una tercera persona, profesional formado especialmente para la gestión de este tipo de situaciones.

Silvia Landa Ocón

silvialandaocon@icar.es

@SilviaLandaOcon

 

 

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